Un comunicado de la parte social de
la Comisión de Seguimiento del ERE en Unidad Editorial (El Mundo, Expansión,
etc.) afirma que después de despedir a 164 personas, el grupo de comunicación
ha incorporado a columnistas y realizado algún contrato costoso, además de
tener a casi 90 becarios haciendo ilegalmente el mismo trabajo que los
redactores de plantilla. Este es el comunicado
íntegro.
“Los representantes de la empresa y
de los trabajadores nos hemos reunido hoy con el inspector de Trabajo, que nos
había citado por nuestra denuncia de octubre. El inspector nos ha recomendado
que denunciemos en los juzgados de lo Social lo que sean incumplimientos por
parte de la empresa de las medidas negociadas, como la sustitución de personal
de plantilla por becarios y los contratos mercantiles con colaboradores que han
sustituido a despedidos.
Además, el inspector ha ordenado
a la compañía que entregue al comité de empresa correspondiente una copia de los
contratos que ha efectuado a través de empresas de trabajo temporal (ETT), que
todavía no ha facilitado a pesar de que está obligada por la ley y de las
reiteradas peticiones.
Desde que firmamos el acuerdo, hemos
tenido que seguir discutiendo con la compañía porque ha aplicado varias medidas
sin respetar, a nuestro parecer, lo pactado. Incluso nos vimos obligados a
presentar una denuncia en la Inspección de Trabajo, ante la falta de respuestas
de la compañía.
Los representantes de los
trabajadores hemos actuado en todo momento con buena fe, hasta alcanzar el
acuerdo menos perjudicial posible, que la plantilla aceptó mayoritariamente.
Ahora, la parte social de la Comisión de Seguimiento del Expediente de
Regulación de Empleo (ERE) denuncia, tal y como hemos informado al inspector de
trabajo, lo siguiente:
1º. -Después de haber despedido a 164 personas, y
de prescindir de algunos columnistas para ahorrar, no ha habido ningún
inconveniente en incorporar a otros columnistas y colaboradores a EL MUNDO y
MARCA. Alguno trabaja habitualmente en la sede, lo que constituye una clara
ilegalidad. ¿Tan pronto ha olvidado la compañía que ha sido condenada -ha
recurrido la sentencia- a incluir en plantilla a ocho fotógrafos de EL MUNDO
porque trabajaban en la redacción pero sin contrato? El acuerdo negociado
incluye que la compañía ahorrará un millón de euros de la partida de los
columnistas, pero no nos ha explicado ese ahorro. Tenemos constancia de que a
algunos columnistas no les han rebajado ni un euro, mientras la plantilla ha
tenido que apretarse el cinturón.
2º.- Después de haber despedido a 164
personas, la compañía contrató en octubre a una persona en MARCA y en Navidad ha
contratado a otra en EL MUNDO, ésta no para un proyecto nuevo y con un sueldo
superior al que cobran todas las de su misma categoría laboral, muchas con 20
años de antigüedad. ¿No se trataba de ahorrar?
3º.- Después de haber
despedido a 164 personas, la empresa ha decidido que muchos becarios pueden
realizar el mismo trabajo que los redactores –sobre todo, en internet–, aunque
no tengan ninguna experiencia profesional, y les ha prorrogado los tres meses de
prácticas de verano hasta que completen ¡UN AÑO! En esas condiciones hay casi 90
estudiantes. Sólo en la redacción de EL MUNDO y EL MUNDO.es trabajan como
redactores 30 becarios. Pero, ¿no son estudiantes que, según los convenios con
sus universidades, vienen para aprender y no a suplir a redactores de
plantilla?
El Código Ético de RSC Mediagroup, del que nuestros
propietarios italianos presumen justificadamente, establece que los responsables
de sus empresas deben respetar y hacer respetar las normas éticas y las leyes.
¿Acaso España es una excepción en el grupo? ¿Es legal tener a colaboradores
trabajando en la sede? ¿Es legal y ético tener a estudiantes supliendo la falta
de personal, por vacaciones y por despidos, y ofrecer su trabajo como si lo
realizara un profesional?”
Fuente: Sindicato de Periodistas de Madrid
(SPM)
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